Noor Basra y Noor Sheza habían salido a la calle en Chilas,
una aldea al norte de Pakistán, a cantar bajo la lluvia y manifestar su alegría
por vivir. Habían salido a jugar y les pilló la lluvia, pero lejos de
refugiarse en sus casas, decidieron danzar hasta que se les empaparan las ropas,
luciendo amplias sonrisas. Dos jóvenes
alegres, vestidas con ropas de rico colorido de estilo tradicional sin ninguna
maldad y sin comprender el horrible crimen que estaban cometiendo desde el
punto de vista de la estricta sociedad pakistaní, se habían grabado a sí mismas
en un vídeo. Pero un miembro de una de sus familias, Khutore, el hermanastro, decidió que ese
era un acto de afrenta a sus familias y decidió silenciar su alegría dándoles
muerte a ellas y a su madre. Así con este asesinato el honor de las familias
quedó restaurado.
domingo, 21 de julio de 2013
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
