sábado, 13 de septiembre de 2014

Las 15 rosas de Guzmán

José escribe cartas inútiles. Pero a María Blasa se la llevaron una noche y se quedó entre el cementerio y el callejón de Fuente la Vieja. José escribe desde el frente cartas a su madre, inútiles como papel mojado, porque ya no está ahí. Pero él no lo sabe aún, no hasta unos meses más tarde. Unos hombres se la llevaron al paredón una noche de septiembre de 1937. Los mismos con los que luchaba José, lo mandaron al frente a pelear por algo en lo que no creía y que no entendía. José solo entendía de trajes, no de fusiles. Antes de llegar a la casa de reclutas, ya se habían llevado en su pueblo a su madre y a otras mujeres a una carnicería del pueblo donde estuvieron retenidas hasta que fueron pasadas por las armas. Ya habían matado a su padre antes de mandarlo a luchar. En las solitarias noche de guerra, cuando el miedo le corroía y el frío se calaba en los huesos, se acordaba de María Blasa y la escribía, sin saber que a esa destinataria se la habían llevado. Sus cartas inútiles nunca llegarían a nadie y tenía que haber puesto en la dirección de destino de la fosa común de su pueblo, Guzmán de la Puebla. María Blasa habría de ser una de las 15 rosas de Guzmán de la Puebla. Estas mujeres son mártires que nunca recibirán una distinción. Solo José no olvida y preserva cuidadosamente su memoria hasta que él ya no esté. Después
, ¿quién se acordará?