domingo, 15 de febrero de 2015

La ética.

Acabo de escuchar un vídeo de Fernando Savater sobre la ética en el mundo de hoy. Es una conferencia que impartió el 28 de febrero de 2002 en Monterrey (México). La ética es una de las pocas cosas que no pasan de moda, en la que todas las religiones, sociedades, filosofías están de acuerdo. Todos están de acuerdo en reprobar la mentira, el robo, el asesinato. Nuestros principios no cambian tanto porque es lo que hace que la vida sea digna de ser vivida por un ser humano. Es una forma de encontrar los valores a partir de los cuales yo, como individuo quiero vivir. Es cómo hay que vivir, más allá de las normas. Es ser uno mismo de manera más libre o más plena. La mentira, la avaricia, etcétera son formas de debilidad. Nadie miente si se siente fuerte. Una persona que quiere vivir libre, es una persona que vive de manera ética. Es una persona virtuosa. Sabe vivir mejor que otros. La virtud se aprende de las personas que viven bien (en este sentido de vivir bien). ¿Cómo queremos vivir? Veamos esto e imitémoslo. Al valiente, al generoso, al que todo el mundo recurre cuando tiene algún problema, al que es un ejemplo, al que necesita poco o casi nada. Así es como nos gustaría vivir, aunque no seamos capaces. Tenemos unos mecanismos que nos dicen que nos merecemos ser tratados de forma ética, independientemente de las convicciones del otro. Y lo difícil es extender estas pautas morales hacia otros de forma universal.

Bueno, pues yo estoy de acuerdo con Savater. Si queremos llenar nuestras maletas de principios y valores morales y éticos en vez de valores materiales, que, a menudo no son más que nuestro reflejo del miedo, tenemos que alimentar la ética y, puede que no podamos comprarnos tantas cosas, pero viviremos más tranquilos. Y el que defienda este tipo de ética no es más débil, es más valiente y no podrá tumbarlo nada ni nadie. Tendrá más valor para ir siempre con la verdad por delante y cuando llegue el día del “último viaje”, como decía Antonio Machado, podrá partir “casi desnudo como los hijos de la mar” porque no tendrá equipajes pesados que le dificulten la marcha. La ética no es otra cosa que la reverencia por la vida (Albert Schweitzer).