
Marlene Dietrich que fue la mujer mejor pagada del mundo en su época, a la que intentó seducir en repetidas ocasiones el ministro de propaganda nazi, Goebbels, para que se uniera a la causa, decidió en 1942 unirse a la Hollywood Canteen junto con Bette Davis y otras actrices para entretener y dar de comer a los soldados antes de su partida al frente. La carrera cinematográfica de la actriz había entrado en declive, pero los soldados se volvieron locos con ella y sus canciones. Decidió ir a Europa a cantar a las tropas y cambiar su carrera en el cine por la de cantante.
Marlene rechazó cualquier tratamiento especial, comiendo y durmiendo como los reclutas. Cantó incluso muy cerca de la línea de fuego. A la pregunta de la prensa estadounidense de por qué hacía eso, contestó: por decencia. En Hollywood ya no se la tenía en cuenta, pero no parecía importarle pues había encontrado un nuevo sentido en su vida: animar a los soldados del frente. Ahí fue cuando inmortalizó Lily Marleen, interesante fenómeno que se convirtió en un himno en ambos bandos del frente.
Un soldado alemán poco conocido, de nombre Hans Leip, compuso un poema en 1915 que le recordaba a su novia Lily, hija de un tendero. A él le habían trasladado al frente ruso y decidió escribir este poema al recordar cómo se despedían bajo una farola antes de ir él a la guerra. Necesitaba hacerlo para aliviar su añoranza, su soledad y su miedo en el frente ruso.
Durante la Segunda Guerra Mundial esta canción alcanzó un gran éxito en los dos bandos del conflicto. Goebbels intentó incluso prohibirla, pero las protestas de los soldados alemanes fueron tales que no lo logró.
En 1943, la sección de Operaciones de Moral de la Oficina de Servicios Estratégicos americana empezó a transmitir en Europa programas de radio llamados “negros” en una emisora llamada “Soldatensender” en la que se emitía música para restar efectividad a la propaganda nazi. La canción más popular fue precisamente Lily Marleen. Estas canciones “negras” fueron muy efectivas, casi tan desmoralizadoras como un ataque aéreo. El nivel de escepticismo aumentó y muchos soldados alemanes dejaron de creen en la propaganda nazi.
No deja de asombrarme la fuerza de una simple canción que trae recuerdos al soldado en el frente de la novia o esposa que ha dejado atrás, independientemente del bando en el que se encuentre, cantada por una estrella de Hollywood en declive. Lily Marleen fue el símbolo de millones de mujeres que quedaron a la espera de la vuelta de sus hombres y un canto a tantos soldados que tuvieron que morir por una guerra estúpida sin poderse despedir de sus amores debajo de la luz de una farola, junto al barracón. ¿Quién te besará ahora a la luz de la farola, Lily Marleen?
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