Autobiografía del general Franco es una novela de Vázquez
Montalbán publicada en 1992. El editor Amescúa propone a Marcial Pombo escribir
una biografía del general ficticia que se publicará por el primer centenario de
su nacimiento. Pombo, escritor fracasado y comunista, no puede sino oponer a la
biografía su propio discurso contrapuntístico, enmendando y corrigiendo el
discurso del general. Al final se describen dos biografías, la de Franco y la
del escritor fracasado que son las dos versiones de la Historia: la oficial y
la vivida por el bando perdedor.
Lo que hace Montalbán en esta novela es dar voz a la versión
acallada de la Historia en clara oposición a lo que venía ocurriendo en
política: una Transición políticamente correcta en la que se renunció a la
memoria histórica por aplacar los ánimos de los agentes de poder, los
franquistas. El interés estaba en convertir al español medio en un ser pasivo
interesado en consumir y en los valores materiales para dejar la organización
del resto de asuntos en las manos de los mismos.
En esta novela Montalbán quiere hacer oír su voz en
subversión contra lo que venía ocurriendo, utilizando el canal de la novela
como vía de expresión y denuncia con amargor, cómo la sociedad y la
historiografía convierten los hechos históricos en simples entradas en
diccionarios evitando el olor a sangre.
Finalmente la autobiografía de Franco se publica solo con su
versión. La otra queda acallada para siempre, es un cúmulo de “ruidos”
incómodos porque ser víctima es tener mala suerte. No conviene en estos
tiempos.
Y yo me veo que más de veinte años más tarde, después de la
publicación de esta novela, cómo Vázquez Montalbán tuvo una clara visión de lo
que ocurría en política. Ahora mismo seguimos igual: el español medio no se
mueve, los poderes políticos vienen siendo lo mismo y hay una política de compromiso.
Me parece que poco ha ocurrido desde aquel 21 de noviembre de 1975. Bueno, nos
dejan meter un papelito en una urna cada cuatro años.

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