Para muchos es una perfecta desconocida. Sin embargo, no
dejó de ser alguien que dejara una impronta fuerte en uno de nuestros más
insignes poetas: Juan Ramón Jiménez. Marga Gil Roësset, artista plástica y
pintora con una especial sensibilidad y belleza inquietante, fue muy amiga del matrimonio Juan Ramón
Jiménez y Zenobia Camprubí. Marga, que había destacado muy pronto como
ilustradora –a la edad de trece años sus dibujos acompañaron la edición en
francés de Rose des Bois—se había
enamorado perdidamente de su amigo Juan Ramón. El poeta la doblaba la edad. Fue
un amor imposible, no correspondido como ella hubiera querido. Un día le pidió
ella a él que se casaran, pero le dijo que no. Ella había prometido realizar un
busto de Zenobia y otro de él. Comenzó con el de Zenobia, pero el de Juan Ramón
nunca vio la luz. Marga se quitó la vida de un disparo el 28 de julio de 1932
en la casa de un tío suyo en Las Rozas. El matrimonio, al enterarse, solo pudo
verla morir en la Clínica de Urgencias donde Marga había ingresado. Su especial
sensibilidad y fragilidad no la permitían vivir con lo que para ella era la
gran vergüenza de haber traicionado a su amiga. Si bien este mundo no está
hecho para el genio y la sensibilidad tan especial de este tipo de personas,
siempre nos quedará su diario y algunas de sus obras.
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