
Haití mon amour
Haití, hace un año que te hundió un terremoto. Tú, que eras más pobres que las ratas, te vino esta otra desgracia, después el cólera. Pero no te preocupes, nadie te rescatará. En el resto del mundo se han hundido los valores de la bolsa, porque los valores humanos ya estaban hundidos hace tiempo. No te preocupes, que lo único que se rescatan son bancos: hay que pagar los bonus a los directivos que han ganado millones poniendo ese mismo banco al borde de la quiebra; o países que, de otro modo desestabilizarían la economía europea. No te preocupes y llora porque no tienes más que pobreza y niños hambrientos por las calles, ni siquiera petróleo tienes. Nada que ofrecer. Hueles mal y tienes cadáveres en tus ríos. Qué importa que tu gente se acurruque desnuda en una esquina para esperar la muerte en plena calle, rodeado de transeúntes. No importas, ¿lo sabes? Tu vudú y tus dioses no te rescatarán: no hace falta que les reces. El resto del mundo está demasiado ocupado, ¿sabes? Hay crisis. Que no te enteras. ¿Qué más da? Podrías ser invisible o que alguien te borre del mapa. Menos bulto, más claridad. Al fin y al cabo, siempre has sido un pueblo de esclavos. La indiferencia es más dañina que el odio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario