sábado, 11 de agosto de 2012
No es nada nuevo que el ser humano hace muchas tonterías, cosas extrañas, ideas de casquero, sin embargo yo no dejo de sorprenderme. Hoy tropecé con una nota sobre el fusilamiento de Dios. Sí, en una ocasión se le hizo un juicio a Dios y la sentencia fue la pena de muerte. Eso ocurrió después de la revolución bolchevique, en enero de 1918, cuando tras un juicio sumarísimo se le acusó a Dios de todos los males de la humanidad y de genocidio. En el banquillo de los acusados pusieron una Biblia y tuvo derecho a abogados defensores, no sé si de pago o de oficio. Al juicio presentaron innumerables pruebas que debían demostar su culpabilidad. No menos hilariante es la defensa: para pedir su absolución se alegó enajenación mental, desequilibrios psicológicos y fallos psíquicos que no fueron suficientes, debido a la gravedad de los crímenes.A Dios se le encontró culpable y a las 6.30 de la mañana del día 17 un pelotón de fusilamiento ejecutó la sentencia, disparando contra el cielo 5 ráfagas. Como el mundo ha mejorado poco desde entonces y ya no podemos culparlo de nuestros males, ¿no será esa la raíz de nuestros problemas? Dios está muerto y nos lo hemos cargado nosotros o ha resucitado al tercer día como si nada y por eso nos sigue yendo mal. ¿O quizás seamos nosotros los responsables?
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