
"Usted fue declarado material humano para la sanción de la Historia y hoy tienen la sartén por el mango una raza de historiadores objetivos que reparten culpas repartibles y olvidan la culpa inicial de que usted empezó el tiroteo en medio de tanto alboroto y que conservó el tiroteo hasta el final de sus días, totalitario y autoritario, a usted le daba lo mismo, no hay mal que por bien no venga y hoy yunque, pero mañana sin prisas pero sin pausas…martillo. Sin prisas pero sin pausas le estamos olvidando general y olvidar el franquismo significa olvidar el antifranquismo, el esfuerzo cultural ético más generoso, melancólico y heroico en el que se resistieron puñados de mujeres y hombres de la raza de Matilde Landa, de Quiñones, de Tomás Centeno, de Peiró, de los anarquistas que trataron de darle muerte a usted para matar la muerte, de Ruano, de Marcelino Camacho, de Marcos Ana, de Nicolás Redondo, de Sánchez Montero, de tantos chicos nacionalistas que se echaron al monte porque usted era el dueño de los valles y caseríos de rebeldes con causa…No quiero hacer un inventario de mártires, ni de laceraciones, ni de tiempo perdido. Me temo que dentro de cincuenta años los diccionarios enciclopédicos audiovisuales, irán reduciendo el capítulo dedicado a usted: cuatro imágenes, cuatro gestos, cuatro situaciones y una voz en off obligada al resumen y a la objetividad histórica […]"
Y me temo que eso es lo que ha pasado. Hace apenas unos días que se cumplió el 75 aniversario del Alzamiento Nacional y el comienzo de la guerra civil. Apenas he visto algunas reseñas en la televisión y en algún periódico. No sé, pero creo que me esperaba algo más. Es lo que predijo Vázquez Montalbán: nos hemos vuelto demasiado objetivos, asépticos, poco implicados. No queremos que nos manchen los antiguos recuerdos de los abueletes que nos cuentan batallitas de cuando Franco. Pero esa objetividad, necesaria en ocasiones, en exceso nos matará porque hay cosas en las que ser demasiado asépticos nos convierte en cadáveres en vida. La guerra civil no se puede convertir en una simple entrada en las enciclopedias. No se trata de remover de nuevo lo viejo, se trata de que nos importen las cosas: el pasado y, por lo tanto el presente y el futuro. Esto sí es compromiso con la memoria histórica. Leed la novela de Vázquez Montalbán. Antes de que eliminen "oficialmente" la guerra civil porque no conviene.
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