Vivimos en un mundo del consumismo y de pérdida de valores. Esto puede parecer algo muy machacado ya, sin embargo, el otro día tropecé con un artículo que hablaba de niñas que aparecían vestidas como mujeres, maquilladas como mujeres en revistas de prestigiosas marcas. Si ya la infancia se acaba demasiado pronto, ¿por qué este empeño en hacer de estas niñas unas modelos antes de tiempo? ¿Qué valores se transmiten más que el de consumo y de hacer que se siga, cada vez desde más jóvenes, unos estándares de imagen que te alejan de aceptarte a ti misma como eres? Las niñas han de ser niñas todo el tiempo que puedan. Ahora vienen y les prometen ser princesas. Los padres, deseosos de verlas en las portadas de las revistas, en fotos que tienen algo que se me antoja de tragicómico, no se dan cuenta del flaco favor que las están haciendo. Caritas pintadas con carmín rojo, sombras de ojos de colores fuertes que opacan sus miradas naturales, posturas sensuales: todo esto debería estar prohibido. Ya bastante daño hace y ha hecho la industria de la moda como para ahora cebarse de las más pequeñas.
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